¿Cómo se puede creer en la Biblia?

Recientemente hemos recibido la siguiente pregunta:

“Tengo una pregunta muy importante. Obviamente, hay muchos errores y cosas que se contradicen entre sí en las traducciones comunes de la Biblia. Entonces, ¿cuál es la verdadera sin ningunos errores? Quiero decir que debe de haber una. De lo contrario, no habría razón ninguna para creer en todo el tema. Espero que pueda responder a mi pregunta”.

Ante todo, entendamos que nadie tiene en su posesión los manuscritos originales en los que se basa la Biblia. Todo es una copia o una traducción. ¿Ese hecho invalida la Biblia? ¡En absoluto! La Biblia misma, es su propio y mayor testigo de la prueba que Dios inspiraba a los hombres a escribir y luego a conservar las palabras de Él. Empecemos con algunos conceptos básicos de la Biblia.

Entre los hombres, Jesucristo solo, ha visto a Dios. La Biblia hace el siguiente comentario:

“A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer” (Juan 1:18).

Ahora considere lo que Jesús dijo de Dios – el que es llamado “el Padre”:

“También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto” (Juan 5:37).

Dios es Espíritu (Juan 4:24); Dios es invisible (Colosenses 1:15; 1 Timoteo 1:17; Hebreos 11:27); Dios es eterno (Deuteronomio 33:27; Apocalipsis 4:9; Romanos 16:26).

Algunos podrían llegar a la conclusión de que estas Escrituras contradicen otras declaraciones en la Biblia en las que se dice que los hombres escucharon la voz de Dios y que algunos realmente vieron Su forma. Un ejemplo directo se encuentra con respecto a los hijos de Israel durante su éxodo de Egipto, cuando fueron a la Tierra Prometida. Note:

“Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno” (Éxodo 24:9-10).

Otras Escrituras revelan que el Dios quien estos hombres vieron fue Jesucristo – antes de que vino como humano de carne y hueso (compare 1 Corintios 10:4; Juan 1:18). La verdad destacable que encontramos aquí es que dos individuos se revelan como Dios en la Biblia, el Padre y el Hijo.

Ahora, esto es un ejemplo para mostrar que hay explicaciones contenidas dentro de las páginas de la Biblia con respecto a así llamadas contradicciones. Pero uno debe darse cuenta de que entender la Palabra de Dios requiere una actitud dispuesta de nuestra parte, y encontramos cómo este enfoque fue utilizado por las personas que escuchaban la predicación del evangelio:

“Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres” (Hechos 17:10-12).

Incluso a Timoteo, un ministro, Pablo le dijo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15, Versión autorizada). Pablo también le dio estas instrucciones a Timoteo:

“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:14-17).

Pablo estaba abordando el valor de lo que llamamos el “Antiguo Testamento”. Jesús también se refería a “las Escrituras” (Juan 5:39); “’Los escritos’” (Juan 5:47); y “la ley y los profetas” (Mateo 7:12; 22:40; compare también con Lucas 16:16): ¡todos los términos identifican la autoridad del Antiguo Testamento!

Jesucristo creyó en la Biblia – al igual que sus discípulos que fueron guiados para crear la Iglesia de Dios basada en la Palabra misma de Dios!

La Biblia no es una acumulación accidental de varios pergaminos y letras que de alguna manera se han conservado hasta nuestros días. De hecho, la Biblia contiene profecías escritas específicamente para nuestros tiempos! Estos escritos concretos ni siquiera se comprendieron por quienes los escribieron.

La revelación de Jacob a sus doce hijos fue para “los días venideros” (Génesis 49:1); Daniel quiso saber el significado de las profecías que le fueron dados, pero le dijeron que “estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin” (Daniel 12:9); Habacuc recibió la orden de escribir una visión que “hacia el fin … hablará” (Habacuc 2:3); Y Jesucristo respondía a las preguntas de sus discípulos sobre el fin del mundo revelando signos y eventos que coincidirían y culminarían con su regreso a la tierra!

Se puede creer en la Biblia basado en la profecía – tanto las que ya se cumplieron como las que se cumplirán incluso ahora.

Otra prueba que se puede aplicar es comenzando a buscar a Dios a través de la lectura de la Biblia y al hacer esas cosas instruidas por Dios – conocer a Dios a través de su Palabra escrita! El rey David usaba esto como una clave para sí mismo:

“¡Oh, cómo amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tut testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos” (Salmo 119:97-100).

Considere que la vida sin pecado de Jesucristo estaba basada en su obediencia a las leyes de Dios encontradas en la Palabra de Dios:

“Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí” (Hebreos 10:7; compare también con Juan 15:9-10).

Los discípulos de Jesús le preguntaron por qué hablaba en parábolas. Esta es su respuesta:

“Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entienden” (Lucas 8:10).

Para que Usted pueda creer en la Biblia, requiere de la ayuda de Dios – uno no puede abrirse a las Escrituras simplemente por sí mismo. La razón de esto es que la Biblia es un documento espiritual que requiere la revelación de Dios a través de Su Espíritu Santo:

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14).

¿Entonces qué hará Usted ahora? Haga lo que el apóstol Pedro instruyó:

“Entonces Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).

En cuanto a su preocupación acerca de varias traducciones de la Biblia, tome los primeros pasos comenzando a estudiar y pídale a Dios que le guíe. Por supuesto, hay versiones que reflejan con mayor precisión el original, y estas son las que traducen palabra por palabra al idioma en cuestión. Comprenda también, que en el Día de Pentecostés, cuando se fundó la Iglesia de Dios, aquellos que escucharon a los discípulos predicar se asombraron y dijeron: “¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?” (Hechos 2:8).

¡No tuvieron que escuchar el mensaje de salvación en un idioma que no entendían! Y así mismo es hoy en día!

Y sí, su pregunta es de hecho una pregunta importante. Pues aunque puedan haber algunas dificultades menores en las traducciones modernas de la Biblia, la verdad de Dios ESTÁ contenida en Su Palabra escrita. ¡CREA ESO como un punto de partida!

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

Escritor principal: Dave Harris

Traducido por: Anna Ruoff